La
movilización que promovieron los representantes de la dictadura a nivel
regional y municipal, a propósito del inicio de sus “navidades felices-2019, y
cual fuera inaugurada el viernes pasado en la Plaza Bolívar de la cabecera del
Estado, generaron y siguen creando opiniones contradictorias, juicios y
conclusiones de todo tipo. El despliegue logístico y de recursos financieros
nos traspaló al coliseo romano y a la desvergonzada cultura sodomita y gomorrrista.
Con objetivos claros de llevar un mensaje, que se resumen en: desviar la
atención que tienen los ciudadanos sobre los males que viven, distraer la
conciencia de las masas, insertar una agenda y desmoralizar a quienes
enfrentamos la dictadura, para seguir ganando tiempo en el poder.
No estuve en tan bochornoso evento, pero la propaganda
goebbeliana se ocupó de recrearme el espectáculo, sin duda alguna, se ve mucha
gente en el espacio, de todos los colores, razas, credos, ideologías y géneros,
a la que aprovechando la oportunidad, para relajarse un rato, se fueron a una
fiesta gratis cuyo principal atractivo y convocante fue la billos y demás agrupaciones
musicales. Desde mi perspectiva, el pueblo se chuleo al gobierno, pues no es
verdad que la gente fue a la rumba porque la convocara el gobernador, la
alcalde o lo decretara el inquilino de Miraflores, idea que se refuerza con la
verdad demostrable, de que el régimen solo cuentan con una minoría de asalariados,
que son obligados y utilizados asistir a sus marchas o concentraciones cuando
son necesarios.
Por otro lado, según expertos calificados sobre espacios
métricos por personas, señalan que en la plaza caben 2000 personas, números más,
números menos, lo que sí es seguro es que la concurrencia asistente no pasa del
1% de la totalidad de la población que habita el municipio Roscio, cosa que
debería preocupar al régimen por que el 99% de los ciudadanos que vivimos en el
ayuntamiento pudimos constatar:
1.
Que mientras los ciudadanos se achicharran en las paradas
esperando bus para ir a sus centros de trabajo, estudios y hogares; ese día,
hubo autobús hasta altas horas de la noche.
2.
Que mientras los ciudadanos son víctimas de la delincuencia
de manera permanente; ese día, hubo más seguridad que nunca.
3.
Que mientras ese día regalaban plata, licor y comida; los
ciudadanos día a día tienen que maniobrar para esquivar el alto costo de la
vida.
4.
Que mientras los ciudadanos sufren las penumbras del
alumbrado público y la reanudación de los apagones en las comunidades, la plaza
Bolívar de San Juan de los Morros parece estar más iluminada que Dubai.
5.
Que mientras los ciudadanos sufren por falta de insumos
médicos, educativos, alimentos, agua, gas, etc; El régimen derrochaba toneladas
de dinero y materiales en objetos banales.
Estos males que ocasiona el régimen, de seguro tendrá una
respuesta contundente, cuando se liberen las fuerzas del cambio de los ciudadanos,
en este sentido la movilización convocada para el 16 de noviembre, sirve de
base para que la gente demuestre su rechazo al despotismo y persista en la
organización y articulación para
derrotar la dictadura.
Algo que debe tener presente el régimen, es que una vez sea
derrotada la dictadura, la fiesta no solo será en la plaza Bolívar; sino en
cada calle, cada barrio y cada urbanización de la geografía nacional.
“Las utopías
tienen fuerza material cuando se construyen con nuestras propias manos…”
Por
Reynaldo J. Cortes G.
corguti@gmail.com
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